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Juan el Bautista
La historia de Juan el Bautista, llamado el precursor del Señor, puede ser encontrada en los cuatro evangelios de la Biblia: San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan. San Lucas nos habla acerca del nacimiento de San Juan en el pueblo de Judea unos seis meses antes del nacimiento del Salvador. Algo milagroso y maravilloso se menciona en las circunstancias de su concepción.
Isabel y Zacarías fueron sus padres. Su padre fue un sacerdote del curso de Abia; Isabel fue una de las hijas de Aaron y prima de María, la madre de Jesucristo. El nacimiento de Juan el bautista fue anunciado de una manera especial.
Por muchos años, ellos anhelaban un hijo, debido a que ya estaban entrados en años, lo que los consideraba estériles. Zacarías hizo sus oraciones y ofrendas de incienso entrando solo al templo. Una vez apareció ante él un ángel del Señor al lado derecho del altar. Zacarías se sintió temeroso y cayó al suelo, pero el ángel le dijo: «No sientas miedo, tus oraciones han sido escuchadas y tu esposa Isabel concebirá un hijo al que le llamarás Juan y... él será lleno del Espíritu Santo incluso desde el vientre de la madre. Y él convertirá muchos de los hijos de Israel al señor su Dios. E irá antes que él en el espíritu y poder de Elías; Él podrá tornar el corazón de padres en niños y los incrédulos a la sabiduría de los justos, para prepararle al Señor un pueblo perfecto.»
Zacarías no creyó y lo tomó como el anuncio de un castigo. Retornó a su casa y al poco tiempo Isabel concibió su hijo y lo ocultó por cinco meses. De acuerdo con la tradición, en el sexto mes, la anunciación tuvo lugar. El ángel Gabriel le dijo a María que su prima Isabel había concebido un hijo. María fue a la casa de su prima y cuando Isabel escuchó el saludo de María, una criatura saltó de júbilo en su vientre, como si sintiera la presencia del Señor. La escritura dice que María se quedó en casa de Isabel por tres meses, o hasta el nacimiento de Juan. En el octavo mes ellos vinieron para verificar la circuncisión del niño y le pusieron el nombre de su padre Zacarías, pero Zacarías había escrito que su nombre era Juan.
El nuevo testamento no menciona nada respecto de sus primeros años hasta que empezó su ministerio. En el quinceavo año del reino de Tiberio Cesar, la palabra del Señor fue dada a Juan el hijo de Zacarías en el desierto. El vino por todo el país cerca del río Jordán predicando que hicieran penitencia por que el reino de los cielos esta por llegar. Bautizado en el río Jordán fue llamado «El Bautista». Los Fariseos y sus seguidores pusieron en duda su derecho a bautizar aduciendo que esto solo estaba asociado al Mesías, Elías, y los profetas mencionados en el deuteronomio.
Juan les respondió: «Yo los bautizo a ustedes con agua, pero vendrá otro más poderoso que yo, aquel cuyos zapatos no soy digno de desatar. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con el fuego.» Juan estuvo bautizando y predicando por algún tiempo hasta que vino Jesús de Galilea para ser bautizado por Él. Juan le replicó: «Yo debo ser bautizado por ti y ¿tú vienes a mí? ...Y Jesús fue bautizado y cuando salió del agua, se abrieron los cielos y se oyó una voz en lo alto que decía: este es mi hijo amado en quien me he complacido.»
El ministerio de Juan continuó por el valle del Jordán. Fue en ese tiempo que él fue preguntado quién era y Juan respondió: «Yo soy la voz de uno llorando en la oscuridad, hago el camino del Señor como dijo el profeta Isaías.» Algunos de los seguidores de Juan se quedaron a su lado formando grupos de discípulos. Uno de ellos fue Andrés. Cuando Juan señaló a Jesús y dijo «Este es el cordero de Dios»; Andrés siguió a Jesús.
Unos meses después, Juan apareció de nuevo predicando y bautizando en las riberas del río Jordán en la tierra regida por Herodes Antipas, el hijo de Herodes el grande. Herodes se casó con la hija de Aretas, rey de Nabathaeans, pero se enamoró de su sobrina Herodias, la esposa de su medio hermano Felipe en una visita a Roma y la indujo a venir a Galilea. Juan criticó a Herodes por su público adulterio. Herodes lo tuvo preso en la fortaleza de Machaerus, pero Juan continuó en contacto con sus discípulos y los mandó con Jesús al cual le dijeron: «Juan nos envió, ¿eres tú el que viene, o debemos buscar a otro?.» Después que ellos salieron, Jesús empezó a hablarle a las gentes y les preguntó: «¿Que fuisteis a ver al desierto; un junco rojo agitado por el viento; un hombre vestido en suaves ropas; un profeta? Es verdad, y más que un profeta. Este es él de quien está escrito: «vean yo envío mi ángel antes que yo, quien preparará el camino antes que ellos que son nacidos de mujeres.» No hay profeta más grande que Juan el Bautista». Herodias buscó la forma de asesinar a Juan, y la oportunidad se presentó el día de su cumpleaños cuando Herodes dio una fiesta con los jefes de Galilea.
Cuando su hija Salomé bailó para Herodes, este le preguntó que quería a cambio. Instigada por su madre, esta dijo: «La cabeza de Juan el Bautista». Y así fue ejecutado Juan y su cabeza llevada en un plato. La fecha asignada para su muerte en el calendario cristiano es el 29 de agosto.
La conmemoración de su nacimiento es el 24 de junio en una de las más antiguas fiestas para honrar a un santo. Tan sagrado es el día de San Juan, que dos ejércitos rivales en la batalla de Fontenay en el año 841, accedieron a suspender la batalla hasta el día siguiente.
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