Los Purépecha

La procedencia de los indígenas purépecha no ha sido aún establecida claramente. Se estima que llegaron de regiones del suroeste de Estados Unidos y del Perú; del Perú debido a la similitud lingüística del purépecha con la lengua quechua.

De acuerdo con datos históricos, se estima que hace más de mil años llegó una tribu comandada por Ireti-Ticateme a la ciénaga de Zacapu y conquistó la población vecina de Naranxán (hoy Naranja de Tapia), gobernada por Zirán-Zirán-Camaru. Tenían como deidad principal a la diosa Curicaveri y pronto empezaron a expandirse y controlar la región hasta llegar a las orillas del lago de Pátzcuaro.

A los purépecha se les conoce también como tarascos; este nombre proviene del hecho de que los reyes y caciques destacados, alababan a los conquistadores entregándoles a sus hijas en matrimonio, dándoles luego el nombre de tarascues (yernos), que fue tomado por los españoles para nombrar a los habitantes del reino purépecha.

La zona donde habitan los purépecha se ha subdividido tradicionalmente en cuatro regiones: Japóndarhu (lugar del lago), Eráxamani (cañada de los once pueblos), Juátarisi (meseta), la ciénaga de Zacapu y antiguamente se agregaba otra región: Jurhío (lugar de la tierra caliente). Por esta razón, la bandera purépecha tiene cuatro colores: amarillo, azul, morado y blanco, representando cada una de las regiones en que habitan.

El coyote, el pescado, y la piedra piramidal, representan los principales símbolos de la cultura purépecha. En esta última, se graba cada uno de los años en que se celebra el año nuevo purépecha desde la iniciativa hecha por Tata Agustín García Alcaraz y Tata Ramón Torres, quienes retomaron la celebración desde 1983. Vale recordar que Michoacán significa pueblo de pescadores.

Las celebraciones del año nuevo purépecha comienzan el 1 de febrero con la exposición de los símbolos y la bandera. Durante todo el día se realiza un programa cultural que incluye lectura de poesía en español y en purépecha, música tradicional, bailes y celebración litúrgica. Ese día se reúnen los petámuti y los jurámuti para discutir asuntos de interés para las comunidades indígenas que representan y elegir el lugar donde el próximo año se hará el festejo. No se permite el consumo de bebidas alcohólicas durante las celebraciones. A la medianoche, cuando la constelación de Orión se encuentra en el cenit, se enciende el «fuego nuevo» en la plaza central, tras lo cual la multitud se va acercando para encender sus velas y bailar en torno al fuego que, se dice, iluminará su camino durante el año por venir.

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