Semana Santa

En una tradición que se remonta a más de 400 años con llamativas y coloridas vestimentas, sonidos y la fragancia de las flores e incienso, la celebración de la Semana Santa es una festividad muy diferente a las demás. Para muestra, una forma de penitencia de los participantes es llevar a cabo sus deberes con honor y orgullo.

Para esta celebración se exhiben inmensas alfombras y tapetes elaboradas con arena tinturada, aserrín, flores, frutas, semillas, granos y aun variedad de vegetales. Las familias empiezan diseñando las alfombras en los meses de noviembre y diciembre. Sus creaciones son muestras de señal de fe y devoción. Les toma semanas juntar modelos y diseños especiales, los cuales son llevados a tableros y cortados en plantillas. En la noche del Jueves Santo, las alfombras comienzan a aparecer, alineando las calles adoquinadas de la ciudad e indicando la ruta de la procesión del día siguiente.

La primera procesión es la del Domingo de Ramos, en la cual se muestra la entrada de Cristo desde Betanía a Jerusalén. Al día siguiente, cuando la multitud que se ha hecho presente para festejar y escuchar que Jesús ha llegado a Jerusalén, toma las hojas de palma y marchan para encontrarlo a su paso y exclaman: «¡Hosanna, bendito es quien viene en nombre del Señor!» En conmemoración a este día, se les entregan hojas de palma a los feligreses en todas las iglesias cristianas.

La siguiente procesión es la del Jueves Santo. Los asistentes esperan para conocer los detalles de lo que se conoce como la Última Cena, la pasión de Cristo en el jardín y su condena y la de los dos ladrones sentenciados a muerte por los romanos.

La procesión se detiene en la cárcel local desde donde un prisionero es liberado. Es una costumbre poner en libertad a un prisionero en la pascua. Cuando se pregunta si ellos quieren libertar al Jesús, ellos gritan: «Libera a Barrabás,» quien fue un revolucionario. Luego Pilatos toma a Jesús y lo azota. Los soldados tejen una corona de espinas y la colocan sobre la cabeza de Cristo; lo visten con una túnica de color morado y lo golpean repetidamente mientras gritan: «Salve, rey de los judíos.»

La «procesión de penitencia», que se celebra el Viernes Santo, hace énfasis en la humanidad y proclaman por la convivencia pacífica. Es la más larga y solemne de todas las procesiones de la cuaresma en Antigua.

Una veintena de soldados acorazados romanos van en las primeras horas de la mañana por las calles, acusando a Jesús y solicitando que este sea sentenciado a muerte. A los 6 AM, todo un equipo de actores acompaña la procesión de Jesús de Nazaret en una jornada que dura hasta las 3 de la tarde. Mientras los soldados se mofaban de él, lo despojan de la túnica morada y le colocan otras ropas.

Y cuando se hubieron reído de él, le despojaron de la capa púrpura, le vistieron con sus ropas y le sacaron fuera para crucificarle.

Obligaron a un civil, Simón, un Cirenio, que venía de su país, padre de Alejandro y Rufo, a cargar con la Cruz.

Le llevaron al monte Gólgota (que significa calavera)

Le dieron vino drogado con la mirra, pero él no lo tomó.

Le crucificaron y dividieron sus ropas en lotes para ver qué se quedaba cada uno.

Eran las 9 de la mañana cuando le crucificaron.

Marcos 15:20-25

De pie junto a la cruz estaba su madre, y la hermana de su madre, María la mujer de Clopas, y María de Magdala.

Cuando Jesús vio a su madre y al discípulo que amaba, le dijo a su madre «mujer, aquí está tu hijo.» Le dijo al discípulo «Aquí está tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la tuvo consigo en su casa.

Juan 19:25-27

Aquellos que pasaban le miraban, sacudían sus cabezas y decían «¡Ajá! Tú que ibas a destruir el templo y reconstruirlo en tres días, sálvate bajando de la cruz.»

Del mismo modo el jefe de los sacerdotes, con los escribas, se burló de él con ellos diciendo «Salvó a otros, no se puede salvar a sí mismo. Que el Mesías, el Rey de Israel baje ahora de la cruz para que podamos ver y creer.» Aquellos que estaban crucificados con él también se aprovechaban de él.

A mediodía la oscuridad se apoderó de toda la tierra hasta las 3 de la tarde.

A las 3 Jesús gritó «Eloi, Eloi, ¿lema sabachthani?» que significa «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has olvidado?»

Marcos 15:29-34
Mateo 27:39-46

El sábado Santo continúa la solemne procesión de la crucifixión que se hace en honor a la Virgen de los Dolores cuyo hijo ha muerto.

El triunfo de Jesús sobre la muerte se anuncia en la procesión de pascua o de resurrección y no es una procesión fúnebre. Los participantes vestidos de blanco con una imagen de Jesús, bailan en las calles mientras las marchas fúnebres de Semana Santa se reemplazan por melodías festivas alegres.

Cuando sopesaban esto, dos hombres en ropas brillantes se les aparecieron.

Se aterrorizaron y doblaron sus cabezas hasta el suelo

Ellos les dijeron «¿por qué buscáis al que vive entre los que han muerto?»

No está aquí, pero se ha levantado, recordad lo que dijo en Galilea, que el hijo del hombre será entregado por los pecadores y crucificado, y resucitaría al tercer día.»

Y ellos recordaron sus palabras.

Lucas 24:4-8

Pero María se quedó fuera de la tumba llorando y mientras lloraba, entró en la tumba y vio dos ángeles sentados, uno a la cabeza y otro a los pies de donde estuvo el cuerpo de Jesús

Y le dijeron «Mujer, ¿por qué estás llorando? Ella les contestó «se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han sepultado.»

Cuando dijo esto, se dio la vuelta y vio a Jesús, pero no supo que era él.

Jesús le dijo «Mujer, ¿por qué lloras? ¿a quién buscas?» Ella pensó que era un jardinero y le dijo «Señor, si te lo llevaste tú, dime dónde yace y me lo llevaré.»

Jesús le dijo «María.» Ella se dio la vuelta y le dijo en hebreo «Rabbouni», que significa «Maestro.»

Juan 20:11-16

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