Xúchiles

Xúchil (también súchil) se deriva de la palabra náhuat (azteca) xochitl, que significa «flor». Es frecuentemente utilizada para hacer saber de ofrendas florales. Estas generalmente miden hasta 10 metros de altura por 2 de ancho.

Un xúchil se hace formando un rectángulo utilizando palos sobre los cuales va montada en una armazón denominada carrizo elaborada de un árbol seco. Tejido en cuadros, el carrizo mide unos 24 centímetros en cada lado. También, utilizando hojas blancas del maguey, conocido también como árbol de la cabuya, se teje en diferentes formas como cruces, imágenes de la iglesia de la parroquia, mantos, los cuales son colocados sobre la armazón. No se utilizan ganchos, puntillas para asegurar, solo elementos naturales. También son atadas ofrendas de comida como bananos, tortillas, chiles o ají, maíz y pan.

Toda la estructura es adornada con girasoles y zempaxúchiles, una variedad de la caléndula, a la cual dentro de la cultura indígena se le atribuían poderes mágicos.

El sábado en la tarde, los xúchiles son llevados hasta el pueblo después de la alborada, la fiesta con la cual se conmemora al Arcángel San Miguel, el patrono de la ciudad. Grupos de danzas nativos acompañan los xúchiles durante la noche.

Tradicionalmente conocida como la entrada de los xúchiles, es la procesión de danzas, las cuales de acuerdo con la tradición representan las camillas usadas para cargar los muertos del campo de batalla. Las calaveras de los muertos son representadas por los cactus o magueyes blancos y la caléndula es la flor ofrecida a los guerreros muertos.

Estas ofrendas son traídas a la parroquia donde se colocan en el atrio. Esta ceremonia es una de las más solemnes e impresionantes de todas las festividades que conmemoran la fiesta del Arcángel San Miguel.

Para volver